Esta novela intercala hechos que suceden en Malta en 1930 y 2025. Me han gustado las dos historias que cuenta y que están unidas entre sí, lo que hace que lector se entretenga y divierta al mismo tiempo.
Si hay que destacar un aspecto negativo, es que la novela histórica no debe incluir sucesos con espíritus o fantasmas, y en este libro el fantasma Edmund destaca como uno de sus personajes principales.
Yo no creo en fantasmas y se me ha hecho un poco difícil entender la historia que nos cuenta Elias Wrenford. Le falta un poco de verosimilitud.
Por lo demás, la novela está muy bien y la recomiendo a los posibles lectores. Este libro ha sido vendido en Amazon y en mi valoración personal le concedo como nota un sobresaliente. Le doy la máxima puntuación porque me ha tenido enganchado en los últimos días.
Sinopsis: Malta, 2025. Lily Carter llega a la isla huyendo del duelo por una madre que nunca supo amarla y de un Londres que ya no la reconoce. Le encargan restaurar la Villa Barrington, una mansión colonial victoriana que lleva décadas dormida sobre los acantilados de St. Julian’s. Lo que parecía un encargo profesional se convierte en otra cosa la primera noche que duerme entre sus muros: Edmund Barrington, oficial británico muerto hace casi un siglo, aparece en sus sueños. Y la reconoce.
Malta, 1930. Violet Wyndham llega a la misma villa como esposa recién casada, entregada en matrimonio a un hombre que apenas la mira para salvar a su familia de la ruina. La recibe Sir Reginald, su suegro: un patriarca de modales perfectos que decide quién entra y quién sale de cada habitación, quién se casa con quién, qué nombres pueden pronunciarse en voz alta y cuáles deben morir con la persona que los pronunció. La mujer de Sir Reginald agoniza desde hace años en un ala apartada, donde nadie la visita salvo el servicio. Y Edmund, su marido, se encierra cada noche en el estudio con una botella de whisky y un reloj de bolsillo que nunca suelta.
A medida que Lily desentierra cartas, diarios y fotografías escondidos por la villa, las dos líneas temporales empiezan a entrelazarse. Lo que encuentra no es solo la historia de un hombre que destruyó a su propia familia para preservar el nombre de los Barrington, ni la de las mujeres a las que utilizó, descartó y silenció a lo largo de su vida. Es también su propia historia: el linaje de mujeres entregadas en matrimonio que llega hasta ella, y un secreto de sangre que la une a la villa de un modo que jamás habría imaginado.
Para romper el silencio que ha envenenado cuatro generaciones, Lily tendrá que hacer lo que ninguna mujer de su familia se atrevió: pronunciar los nombres que Sir Reginald ordenó callar.
