
Fernando Aramburu tiene el mérito de haber sido capaz de presentar, con tanto realismo, esas situaciones vividas entorno a ETA. Los personajes son ficticios, pero lo que hay detrás son realidades que han existido.
Tengo que reconocer que me ha gustado esta novela y le doy mi aprobación general. Ha sido editada por Círculo de Lectores y en mi apreciación personal le concedo como nota un notable alto.
El único inconveniente que veo en la novela, es que el lector tiene que viajar atrás en el tiempo y hacia adelante también, según le convenga al autor, y esto a veces crea confusión al no saber el momento en qué se vive la historia. No hay una continuidad en el tiempo.
Sinopsis: En estas páginas los vivos hablan con los muertos, el presente con el
pasado, el pensamiento con los recuerdos. Por ejemplo, Bittori, la viuda
de una de las víctimas de ETA, va a visitar la tumba de su marido para
contarle que la banda terrorista ha decidido dejar las armas. Quiere
decirle también que ha tomado la decisión de volver al pueblo del que se
marchó: allí le esperan las respuestas, las sombras y los reencuentros.
¿Será capaz de convivir con quienes la acosaron antes y después del
atentado que arruinó su vida y la de su familia? ¿Descubrirá la
identidad del encapuchado que aquel día lluvioso mató a su marido?
Bittori volverá a mirar frente a frente a Miren, su vecina y antigua
amiga íntima, y madre de Joxe Mari, un terrorista encarcelado y
sospechoso de los peores temores de Bittori.