
Esta locura se manifiesta especialmente al final de la novela al decirle Joaquín a Abel que se aleje de su nieto y de su casa para siempre, sin dar más explicaciones. Piensa que le está quitando el cariño de su nieto.
Este pensamiento irracional o poco lógico demuestra que Joaquín no está bien y que debe acudir a un médico especialista para solucionar sus problemas mentales. Estamos ante una buena novela que ha logrado cautivarme en los últimos días. Un clásico de la literatura española que ha obtenido mi beneplácito general.
Esta novela ha sido editada por Alianza Editorial y en mi apreciación personal le concedo como nota un notable alto. Recomiendo este libro a los lectores.
Sinopsis: la novela Abel Sánchez no es sino una reinterpretación de la historia religiosa de Caín y Abel,
identificados con los dos personajes protagonistas: Caín (Joaquín) es
el despreciado por Dios y por la sociedad, mientras que Abel, sin haber
hecho más méritos para ello, recibe todos los dones humanos y una
admiración generalizada. Además de la similitud de los nombres, el
primer homicidio, según la historia bíblica aparece, como intertexto en
varios momentos de la novela. Así, Joaquín queda vivamente impresionado
por una representación del Caín de Lord Byron,
y su oponente, Abel, también se inspirará en la misma leyenda para uno
de sus cuadros.
Publicada en 1919, Abel Sánchez no tuvo una feliz acogida, debido
probablemente –como el propio autor escribía en 1920– a que «las gentes
huyen de la tragedia cuando ésta es íntima». Sin embargo, el paso del
tiempo ha situado esta parábola del conflicto fratricida
entre las grandes obras de Miguel de Unamuno (1864-1936). En el prólogo a
esta edición, Luciano González Egido explica las razones por las que
esta «novela quirúrgica» sobre la envidia se adelantó a su época.