
Estos hechos son contados en el año 1814 por el marqués de Armillas y la condesa viuda de Montemayor. Sinceramente, tengo que indicar que no he disfrutado con su lectura y se me ha hecho algo larga su terminación.
El hilo narrativo no engancha al lector y hace que con algo de dificultad se siga su normal lectura.
Como aspecto positivo, tengo que señalar que me ha gustado conocer más a fondo los procesos de la inquisición en el siglo XVI.
En la inquisición se puso de manifiesto la corrupción que había dentro de la Iglesia Católica y como gente inocente que no había hecho nada, era quemada en la hoguera por las falsas denuncias de personas interesadas.
La inquisición nunca debió de haber existido a lo largo de la historia. En una sociedad libre y justa debe imperar la libertad religiosa y de culto. Ese es mi particular punto de vista.
Esta novela ha sido editada por la Editorial Kailas y en mi apreciación personal le concedo como nota un aprobado alto.
Sinopsis: Otoño de 1814. Napoleón ha sido derrotado, y entre los restos de un
Madrid harapiento sobrevive el antiguo palacio familiar que un embajador
de Carlos V hizo construir a mediados del siglo XVI. Refugiados en sus
salones, dos viejos amantes, el marqués de Armillas y la condesa viuda
de Montemayor, desgranan sus recuerdos y recorren, tras la memoria de
sus antepasados, algunas de las páginas más decisivas del tiempo de los
Austrias. Así, y aunque contemplada desde el paisaje después de la
batalla, la historia de España, llena de momentos emocionantes
rejuvenece en los anhelos y esperanzas de quienes soñaron con un país
ideal.