
El protagonista recordará su infancia alegre y dolorosa a la vez, presidida por la enfermedad y muerte de la madre. Ahora tendrá que convivir con el padre que vive sus últimos momentos de vida.
El padre fue director de cine y, en un momento de lucidez, recordará al hijo que fue él quien ayudó a su madre a morir suministrándole un veneno para acelerar su muerte, ya que ella le había dicho que no quería seguir viviendo.
En las últimas páginas del libro se produce también la muerte del padre en compañía de su hijo, pero antes reconocerá los errores cometidos durante su vida y confesará el profundo amor que siente por sus hijos.
A mí particularmente no me ha gustado este libro, pues carece a mi modo de ver de un argumento atractivo para el lector. La novela es corta y prácticamente se lee de un tirón.