
Nata recibe terapia de una psicóloga pero no consigue olvidar a Alberto. Se encuentra sola, enferma y desganada. Entonces conoce al joven Mauro, pero sigue imaginándose todo tipo de encuentros y situaciones con Alberto. Su mente es una caja de sorpresas y se deja llevar por la imaginación. Ve cosas que no son reales. Nata es una enferma mental que necesita tratamiento. Finalmente es atropellada por un coche y una vez curada envía un mensaje sms a Mauro. Así acaba la novela.
Con este argumento tan poco atractivo, su autora navega por el territorio de la imaginación, la fantasía y las reflexiones personales, dejando a un lado los hechos en sí. Personalmente a mí no me ha gustado.