
La reina Isabel de Valois le pone los cuernos al rey más poderoso del mundo en el siglo XVI, Felipe II. Desde mi particular punto de vista éste es el "leit motiv" de la novela "El Diamante de la Reina", de Mari Pau Domínguez.
Isabel de Valois, con sólo trece años, se ve abocada a abandonar su hogar en Francia y viajar a España para conocer a su marido, el severo Felipe II, con quien ha contraído matrimonio por poderes. El monarca más poderoso del mundo anhela para la corona un heredero sano y trata de ganarse el amor de la joven con el más preciado de los regalos: un soberbio diamante tallado expresamente para ella, El Estanque.
La rígida corte constriñe el ánimo de la joven reina, que sólo hallará consuelo en el apuesto Juan de Nápoles, encargado de la custodia de la joya, de quién se enamora perdidamente y con quién comparte la cama junto al rey.
Este amor desenfrenado entre la reina Isabel y el plebeyo llega a su fin cuando Felipe II ordena el asesinato de Juan de Nápoles que por supuesto queda totalmente impune. La pérdida de su amado hace que la reina entre en una situación de tristeza y depresión constante que desencadenará en su muerte prematura a los 22 años.
Antes de morir, la reina se entera que quién le ha traicionado ha sido su ayudante de cámara, Ana de Mendoza, que es la que se ha quedado con el diamante. Isabel de Valois deja este mundo sin haber dejado un heredero varón para suceder a Felipe II. Solamente ha tenido dos niñas con el monarca.
